miércoles 18 de marzo de 2009

La crisis del periodismo I

Me encuentro en el Aeropuerto de Lima con Germán Rey quien viene de la reunión semestral de la SIP que se realizó en Asunción. Luego de actualizarnos con los temas de rigor, hablamos de la crisis de la prensa. Lo mismo sucede cuando converso con Carlos Castilho del Observatorio de la Prensa de Brasil. El tema es recurrente. Desde hace meses anda rondando en mi cabeza. Se ha convertido, incluso, en una crisis existencial que nada tiene que ver con la crisis de los cuarenta.
En esta época cuando caen los mercados mundiales, las empresas más grandes del mundo apenas se sostienen y a nuestro lado, comienzan a aparecer signos de recesión, de contracción de circulante, de draconianas medidas fiscales para restringir la salida de divisas y la entrada de importaciones, hablar de “crisis del periodismo” puede verse como narcisista y pretencioso.
Pero no es así. La crisis existe. Hace poco recibí correos de una periodista española: había sido despedida junto con toda la plantilla de Metro, el diario gratuito aparentemente más exitoso de España, después de que se les había ofrecido estabilidad laboral Todos los días se producen historias similares de periodistas que pasan al desempleo. En Estados Unidos ya son varias decenas de revistas cerradas, mientras se apuesta cual será la próxima ciudad que se quedará sin su periódico local o qué gran periódico será el primero que cierre sus puertas.
El modelo de negocios de la prensa ha cambiado. Lo interesante es que nadie sabe cuál es el nuevo modelo. Solo hay una serie de experimentos, la mayoría fracasados. Se dice que el Internet es el futuro, pero el periodismo digital, aún no es una opción para obtener los recursos para mantener una empresa periodística
Al mismo tiempo, la crisis no es únicamente de las empresas. En todo el mundo se da un retroceso de la credibilidad. En el país es evidente. Las encuestas que hablan de la caída de la confianza en la prensa, adquieren rostros en las personas que encuentro y me hablan de lo mal que está la prensa. De los errores, equivocaciones. Sobre todo de la falta de transparencia y de la arrogancia que impide asumir los errores. No son los únicos, pero sorprende la virulencia de comunicadores y periodistas afines al Gobierno.
Pero más allá de que el discurso presidencial de constantes ataques a la prensa haya calado hondo, debemos reconocer que hay un principio de razón: el periodismo y los medios perdieron el contacto y el contrato con una sociedad que es radicalmente distinta a lo que era cuando se fundaron las actuales grandes cabeceras periodísticas. ¿Hay salidas o estamos ante un callejón que irremediablemente desembocará en una carnicería de medios, en el masivo desempleo de periodistas, en una concentración de los espacios de comunicación por parte del Estado, en la pérdida para las sociedades de la oportunidad de un debate democrático plural, amplio y libre?
Creo que la hay, pero obliga a que los involucrados reprensemos las cosas desde cero. Sin mentirnos a nosotros mismos, sin sesgos motivados por la coyuntura política y con alguna lucidez. Por mi parte, en las próximas semanas trataré de compartir con ustedes algunas reflexiones. Sería muy importante escuchar otras, porque estamos frente a algo que puede cambiar para siempre los términos de las sociedades dónde vivimos.

domingo 8 de marzo de 2009

Una situación insostenible

El vicepresidente de noticias de los canales incautados, José Toledo renunció denunciando presiones de los candidatos de las listas de Gobierno. ¿Puede haber sorpresa alguna? Lo cierto es que desde hace algunas semanas podíamos observar como en TC, la candidata del Gobierno para la Alcaldía de Guayaquil, María de los Ángeles Duarte tenía mayor espacio que el resto de aspirantes a dirigir los destinos del Puerto Principal.

No estoy diciendo que Duarte es la de las presiones, simplemente es una constatación de que la cuestión no empieza ni acaba con Toledo. El tema es que a estas alturas se demuestra que es una anomalía total el hecho de que cinco canales de televisión estén en manos del Estado. Está bien, el Estado debe construir una TV pública. Uno, dos canales en sus manos. Pero ¿Concentrar medios de esta forma?

Además, que a estas alturas la situación de los medios incautados es incierta, imprecisa. Sería bueno que de una vez por todas el Gobierno diga esto queremos, esto vamos a hacer con estos medios. Pero, actualmente los TC y Gama TV estatales resultan que son iguales que en los tiempos de la familia Isaías. Con la misma cantidad, o más, de crónica roja. Sin cumplir con ningún principio de servicio público.

En los ocho meses en que Gama TV, Cable Noticias, Cable Deportes y TC están en manos del Estado acumulan un historial no muy halagador en el respeto de la libertad de expresión: renuncias de directores de noticias, censuras a programas satíricos, salida de aire de programas de opinión, más renuncias de periodistas y ahora lo de José Toledo.

En este punto, está claro que la situación es insostenible y se necesita una definición.

La cátedra de moral

Decíamos hace poco que el TC en manos del Estado no cumple con el más mínimo manejo de responsabilidad social que se espera de un medio, público o privado. Con la renuncia de José Toledo, además, sabemos que los informativos están sometidos a las presiones de los candidatos de Alianza País, quienes deben pensar que son los verdaderos dueños del canal…

En todo caso, ahora nos explicamos la cobertura casi exclusiva que tenían de la campaña (aún no iniciada, por supuesto) de la candidata a la Alcaldía de Guayaquil, María de los Ángeles Duarte.

En fin, cada mañana, cada tarde, cada noche, TC nos entrega un cada vez más nutrido menú de notas de crónica roja, en los cuales los estereotipos, el irrespeto a los derechos de las personas, sean estos niños o minorías sexuales, son violentados sistemáticamente.

Dos serries de notas están para demostrarlo. La primera es sobre la muerte de menores en guarderías. A partir de casos individuales, se traza un aterrador panorama sobre estos centros, que nos lleva a sospechar de todo y de todos. Detrás, no está la intención de denunciar a inescrupulosas/sos que se hacen pasar como cuidadores parvularios, sino el simple prejuicio. Por eso, el testimonio profesional que se presenta es la de una profesional que señala que hay centros dónde inglés, computación y todo se hace en un solo espacio. ¿Inglés? ¿Computación? ¿Un solo espacio? Es decir, las guarderías de pobres son todas una estafa y poco profesionales.

La otra serie es peor. Con cámaras escondidas se capta a travestis y homosexuales que trabajan en las calles. Se los presenta como una amenaza. Seres capaces de las peores obscenidades como el de brindar servicios sexuales en vehículos u hoteles cercanos. ¡Qué escándalo! ¡Qué horror!

Así están las cosas: Mientras hacen sensacionalismo puro y duro. Mientras muestran travestis semidesnudos, nos intentan dar clases de moral pública.

El nuevo latín

Desde que la caída de Wall Street y de los mercados sutilmente se convirtió en crisis y luego en la mayor crisis de los últimos 25 años y luego en la antesala de la "muerte del capitalismo", la pregunta era: ¿por qué los medios no explican lo que está pasando?

Y no me refiero a todo el fenómeno de crisis, quizás demasiado complejo para que sea explicado en una nota de prensa o de TV. Bastaría con los hechos puntuales, pero ni eso.

Entre los últimos, ¿cómo en los Estados Unidos, la nación más fuerte del planeta, la democracia más perfecta, el capitalismo más desarrollado, se permitió un sistema piramidal como el de Bernard L. Madoff, que básicamente es el mismo que floreció en Machala de la mano del notario Cabrera solo que en dimensiones desproporcionadas? ¿Cómo es que es un grupo de economistas, no alguna institución oficial, declara que hay recesión en los Estados Unidos, pero con un año de retraso? ¿Por qué el presidente de "Lehmann Brothers", ganó $500 millones y los brokers y managers de Wall Street recibieron varios miles de millones de dólares en bonificaciones de Navidad, más dinero que todo el empleado en ayuda a África, y después no se les cae la cara de vergüenza al suplicar por dinero público?

Mientras, el gurú (para muchos locales) de los periodistas económicos, Alberto Padilla de CNN se burla del avión presidencial ecuatoriano y del anunció de no pago de la deuda externa, en realidad la prensa especializada no ha hecho nada por explicar, ¿en qué mundo y bajo que situación vivimos? ¿Por qué?

La respuesta está en un artículo lúcido como pocos, "Lo que no se dice de la crisis" de Rafael Poch, en La Vanguardia de Barcelona. La conclusión es que, bajo el dogma de la fe neoliberal, el periodismo económico sirvió para construir un nuevo "latín", un idioma para tratar los asuntos económicos y que solo los entendidos pudieran captar.

Reseña Poch: "A mediados de los ochenta la prensa adoptó el neoliberalismo como dogma de fe, sin la menor consideración critica". "De repente el informe bursátil se integró en las noticias con el mismo rango que el parte meteorológico". Junto con ello se adoptó un nuevo idioma. Ya no había trabajadores y empresarios, sino "agentes sociales". Un idioma en el que trabajadores y empleados se convertían en "recursos humanos", y donde al despido libre, los salarios basura y a la explotación, se les llamaba "desmantelar la rigidez del mercado de trabajo", o "flexibilidad del mercado de trabajo", o "aligerar los costes en recursos humanos".

Al mismo tiempo se hablaba de "economía real", lo que daba a entender que todos aquellos juegos malabares con acciones y valores eran algo irreal y ficticio. Este nuevo latín ha sido el vehículo de expresión de la religión neoliberal. Así es: no pueden explicarnos nada, porque están enredados en su propio latín. No solo es la economía la que está en crisis.

Hey Jude (2)

Entre las cartas que llegaron a raíz de “Hey Jude”, artículo publicado el pasado jueves en la A4. He recibido varias cartas con apreciaciones muy interesantes.
La primero refrendo totalmente: Sería muy interesante hacer una lista de los cinco plagios publicitarios más esperpénticos. Aparte de “Hey Jude”, ya hay una segunda y una tercera en la lista:
War is over, utilizada para promover el consumo de un gran centro comercial.
Un vestido y un amor de Fito Paez, utilizada infamemente para vender electrodomésticos.

Hay otra carta de un productor musical (cuyo nombre los reservamos) que aporta más al debate: La brillante idea de la agencia publicitaria del gobierno de usar “Hey Jude” de The Beatles para su campaña sin ningún permiso (recién lo están tramitando) habla de la total ignorancia que se tiene sobre los derechos autorales. Sería bueno recordarles que este desliz podría costarles millones de dólares. Pero siendo un gobierno, lo pagaremos todos! Una real vergüenza (otra, en realidad).

“Las empresas de music clearance operan en el mundo civilizado administrando los permisos de utilización de música, y sus costos son a criterio del autor. Es decir que para que el gobierno use Hey Jude, debería haber contratado un profesional de Music Clearance quien habría contactado con el mismísimo Sir Paul Mc Cartney para pedirle permiso y preguntarle al caballero de la reina cuanto pide por su "jingle".

Como dato anecdótico: El grupo The Verve tuvo que pagar el 100% de las regalías de su mega hit "Bittersweet Symphony" a los Rolling Stones por usar sin permiso unas pocas notas de "The Last Time" en 1997...imagina lo que va a costar usar todo Hey Jude.”

Y ante todo esto -digo yo- está la gente de Sayce facturando derechos “locales” y tratando de justificar lo injustificable.

¡Hey Jude!

¿Qué opinaría Paul McCartney de que el Hey Jude hay sido modificada, "adaptada", salvajemente pervertida para convertirla en el himno electoral de la Revolución Ciudadana? ¿Qué pensaría Julian Lennon, el hijo del fallecido John, si es que se enterara que la canción que Paul le escribió después del divorcio de sus padres se ha convertido en una oda a la manipulación político-emocional? A estas alturas, ya no sorprende que los "spots" que promocionan las obras y las figuras de los gobernantes nacionales, provinciales y locales proliferen en épocas electorales. No sorprende, aunque es igualmente condenable.

La trampa es moneda corriente, en la política del viejo y del nuevo país. Por eso, en lugar de regenerase, la práctica política sigue apareciendo como una actividad deleznable y sucia. Al frente del Hey Jude gubernamental. Al abuelito que no ha visto en su vida obra más grande que la del Régimen, está la propaganda de la Alcaldía de Guayaquil sobre el pasado y el presente y que para el colmo ofrece más (¿Nebot?) para el futuro.

Aparte de todo esto, en el nuevo spot beetleniano del Gobierno hay un detalle adicional, bastante incómodo. ¿Los publicistas pagaron derechos para utilizar la canción? ¿Y más aún, ¿pidieron permiso para modificar la obra original del artista? Porque dudo mucho que un grupo tan celoso de sus composiciones que no daban permiso a iTunes para ponerlo a la venta de forma digital, haya autorizado para que se cambie totalmente la letra, el sentido y la intención de una de sus obras más emblemáticas.

Como explicó alguna vez Paul McCartney: "Comencé con la idea de 'Hey Jules', comenzando con Julian, don't make it bad, take a sad song and make it better (no te lo tomes a mal, toma una canción triste y mejórala). Hey, trata de lidiar con esta terrible situación. Sabía que no iba a ser fácil para él. Siempre me sentí triste por los niños en los divorcios... Se me ocurrió la canción en ese momento y decidí continuarla. Lo cambié a 'Jude' porque pensé que sonaba mejor."

Comparen esto con la utilización política. No se justifica para nada, pero esta clase de piratería, es frecuente en la publicidad ecuatoriana. Recordemos que antes se ha utilizado con total impunidad música de Piero, León Gieco, José Luis Perales. Se han utilizado famosas cumbias, baladas, boleros, folcklore, rock. Recuerdo que uno de los casos que más indignación me ha causado, sucedió hace varios años cuando una constructora promocionaba un plan habitacional utilizado, "Elegy", un bellísimo tema que Ian Anderson de Jethro Tull había dedicado a la muerte de un integrante de la banda.

¡Viva la impunidad publicitaria! Y nos tratan de convencer que comprar un disco de un dólar es un acto criminal. Pero, ante esta piratería que altera las obras artísticas, quién dice algo. ¿Qué dicen las disqueras, los sayces, los iepis y los cantantes de reality que hacen campañas antipiratería? Me gustaría saberlo.