La organización de la sociedad civil Fundamedios (de la cual soy director ejecutivo) presentó públicamente el informe que realizó la Comisión de Auditoría de las Frecuencias de Radio y Televisión y que había sido entregado al Presidente de la República, el Ministro coordinador de sectores estratégicos y al presidente del Conartel, el pasado 20 de mayo.
El informe permaneció más de un mes sin que se hiciera público, pues, en el mientras tanto, el Conartel había emitido una resolución para preparar su defensa jurídica frente a los graves hechos investigados por la Comisión.
Del resumen ejecutivo que se filtró hace algunas semanas, se desprendía una serie de hechos de tal gravedad que era imposible permanecer impasible. Así que decidimos hacer una apuesta arriesgada: hacer un pedido de acceso a la información en la Presidencia de la República para que se nos entregara el informe. Con un gesto tan sencillo, se consiguió el documento. ¿Qué debíamos hacer? ¿Guardarlo? ¿Filtrarlo por “abajo” a periodistas y medios? ¿Coordinar estrategias con algunos ex comisionados como me reclamó enojado, mi amigo (¿o ex amigo?) José López Vigil?
No. La decisión fue hacer el gesto que consideramos correcto: entregar el informe públicamente a todos los medios para que todos los ciudadanos que quieran tenerlo y revisarlo lo puedan hacer, sin ninguna limitación. ¿Por qué? Por un principio: la información pública pertenece a los ciudadanos. No es propiedad de algún funcionario o de unos pocos escogidos.
¿Cuál es la estrategia detrás de la revelación pública del informe?, me preguntaron. Ninguna estrategia, respondí. Y comprendí que tras la pregunta había una idea: se nos acusa que con la revelación, "se le estaba haciendo el juego a los acusados de corrupción que están mencionados en el informe", por lo cual era necesario “concertar una estrategia”.
Obviamente, no soy ningún ingenuo, pero tampoco puedo estar de acuerdo con esa visión de las cosas. No creo que abrir las compuertas de una información tan relevante, tan grave y tan determinante como el informe de la comisión sea poner en peligro nada más, que no sea algún afán de protagonismo o alguna “estrategia” que no sabemos.
Muchas veces, las estrategias o las “tácticas” se basan en el uso de información que el adversario no dispone. La manipulación se basa en el ocultamiento y revelación interesada de información. Cuando la información circula libremente, las términos de la ecuación se invierten. Ya no son, algunas personas los que deciden las cosas, sino que hay que contar con el ciudadano común.
De ahí, la importancia de la Ley de Acceso a la Información. Por eso es que como periodistas y ciudadanos debemos utilizar las herramientas que nos da la Ley de forma exhaustiva. Pero una vez que esa información, llega a nuestras manos debemos saber que la misma tampoco nos pertenece, que finalmente el propietario es cada uno de los ecuatorianos.
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1 comentarios:
excelente César porque ni en la página web de la auditoría se puede descargar el documento, siendo tan importante en el debate actual sobre los medios de comunicación. Es una decisión valiente y comprometida con el cambio en los medios, con una posición frontal frente a estos intentos de ¨concertación¨ o ¨filtro¨ previo sobre el acceso a la información.
Yo hago un ejercicio catártico, subjetivo y extremadamente violento sobre los medios y sus actores, y la información que gracias a la iniciativa de fundamedios, ha sido de la alguna manera liberada, me dará más elementos para evaluar la gestión de estos llamados medios de comunicación.
saludos y éxitos
Puteando en forma
saludos y éxitos
Puteando en forma
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