viernes 24 de abril de 2009

Un millón de dólares por la virginidad

¿Qué darían por tener su minuto de gloria? Le preguntaron unos periodistas a Yolanda Serrano, directora de casting de Notro TV en Italia sobre los 250.000 jóvenes que se presentaron a un casting para un reality show.
La respuesta es fascinante: “Es que no quieren un minuto de gloria, los adolescentes quieren ser famosos y ganar dinero, que es lo más importante para ellos. No se presentan para sólo para tener un minuto sino para estar, buscan la fama que cambie su vida. Advierten que cualquiera puede salir en televisión y creen que se les va a querer más por ser famosos.”
Y está Jade Goody, al estrella de los reality británicos enferma de cáncer terminal que ha vendido los derechos de transmisión de su muerte a un canal y a una revista.
En todas partes dónde haya televisión farandulera y/o de “realidad” pululan estos chicos salidos de la nada que quieren asaltar la fama como todo ideal. Estamos asistiendo ante nuestras narices de un cambio cultural profundo. En los sesenta, setentas e incluso en los frívolos ochentas, los chicos querían cambiar el mundo. O con la revolución. O con el rock. O con la libertad. Como sea.
Hoy esa opción no existe. El mundo está y punto. ¿Qué se debe hacer frente a él? Consumirlo, disfrutarlo y pasarlo bien. No hay crítica nostálgica en estas líneas. Porque, finalmente, ese es el mundo que hemos construido.
Pero hay una trampa en todo esto. La fama no trae dinero automáticamente. Ya John Lennon con su típica ironía decía que le hubiera gustado ser un millón de veces menos famoso y una millón de veces más rico.
Por eso no es extraño que Raffaella Fico, una de las jóvenes protagonistas (20 años) de Gran Hermano en su versión italiana, haya decidido subastar su virginidad por un millón de euros, mientras aclaraba: "Quiero ver si alguien desembolsa esta suma para tenerme". Esta especie de prostitución de lujo no es tan rara. Todo lo contrario, en el caso de la bellísima Fico, además, bien puede convertirse en el próximo cuento diario que cuenten los medios del mundo entero una vez muera Jade Goody.
Pero no debemos ir muy lejos, si se hace una búsqueda con la palabra “modelos” (y añade Quito, obtendrá una serie de sitios dónde chicas promocionan su compañía y servicios sexuales y ponen en su curriculum haber participado en campañas promocionales, haber aparecido eventualmente en algún programa de TV, etc.
Son quienes han tenido un momento de fama (los “15 minutos”), pero no alcanzó para hacer la carrera que les de dinero. La misma Raffaella Fico, lo que está diciendo con su anuncio es: “ya me exhibieron, ya me disfrutaron en la pantalla, ahora necesito que alguien pague por eso”.
Hay quien se puede escandalizar y quien se asuste con este mundo. Pero no se trata de condenarlo ni de asustarse con él, sino saber que existe, que está ahí. E incluso, para quienes aún creemos en eso, tratar de cambiarlo para hacerlo más humano.

2 comentarios:

Estertor dijo...

Creo que mientras más nos escandalisemos con estos programas, la sociedad se hará más y más conservadora de lo que ya es...recuerdo que en los 80 una escena de desnudos era simplemente poco más que graciosa, pero ahora se ha convertido en un taboo para la televisión de occidente.

Hay que pensar que hay cosas más censurables que los reality shows, como es el caso de programas como Vamos con todo, Vivos, mi recinto, etc. que dicho sea de paso son realizados en Guayaquil, una ciudad que se consideraría como sociedad pluralista (por ser puerto) pero cada vez se está volviendo absurdamente conservadora

Anónimo dijo...

interesante artículo...en efecto hay una deshumanización absoluta y por otro lado la farandulización de la tragedia humana...el caso de Jade me pareció patetico, pone de manifiesto que el tal desarrollo del hemisferio norte es meramente económico, sin otra dimensión que el consumo...

saludos,
Johannesfaust