viernes 24 de abril de 2009

El movimiento del alfil

Tras el revuelo por la salida de Carlos Vera de Ecuavisa, su casa en estos 10 años, está un dilema que bien vale la pena analizar: equilibrio informativo en un canal vs. Decisiones editoriales autónomas de un programa de TV.
La carta de renuncia es clara: me voy porque soy director de mi espacio y por lo tanto tengo el derecho y la libertad de decidir a quienes invito y a quienes no. Ecuavisa, por su lado, dice: ya se concedió a Nebot una entrevista de 18 minutos, allí se refirió a la candidata Duarte y por lo tanto no se puede pretender hacer un Cero Tolerancia de una hora solo –y una vez más- con Jaime Nebot. A todo esto, se debiera sumar que antes de las “vacaciones” de Carlos Vera, el Alcalde de Guayaquil había aparecido por lo menos dos veces más, desde el inicio de la campaña electoral.
Allí está el dilema: ¿Puede un periodista decir soy dueño de mi espacio, lo manejo como deseo y si no quiero someterme a un principio de equilibrio editorial es mi problema? ¿Puede el canal atribuirse el derecho de llamar al equilibrio en un programa eminentemente de opinión y con ello interferir en los contenidos de ese espacio?
Creo que la respuesta es nítida. Por eso creo que la salida de Vera en estos términos suena a pretexto. Que todo se debe a que a estas alturas se está reconfigurando el panorama de los medios. ¿De qué forma? Tengo sospechas, pero sería aventurado decir algo sin que las piezas comiencen a calzar.
Por último, citar a la libertad de expresión o a la independencia periodística -como en otros casos de editorialistas y periodistas “famosos”- es frivolizar el término. Todos los días en las redacciones más equipadas o en las más precarias hay decenas de periodistas que se juegan noblemente por el oficio y no merecen media palabra cuando se retiran sin teatralidad alguna.