¿Qué opinaría Paul McCartney de que el Hey Jude hay sido modificada, "adaptada", salvajemente pervertida para convertirla en el himno electoral de la Revolución Ciudadana? ¿Qué pensaría Julian Lennon, el hijo del fallecido John, si es que se enterara que la canción que Paul le escribió después del divorcio de sus padres se ha convertido en una oda a la manipulación político-emocional? A estas alturas, ya no sorprende que los "spots" que promocionan las obras y las figuras de los gobernantes nacionales, provinciales y locales proliferen en épocas electorales. No sorprende, aunque es igualmente condenable.
La trampa es moneda corriente, en la política del viejo y del nuevo país. Por eso, en lugar de regenerase, la práctica política sigue apareciendo como una actividad deleznable y sucia. Al frente del Hey Jude gubernamental. Al abuelito que no ha visto en su vida obra más grande que la del Régimen, está la propaganda de la Alcaldía de Guayaquil sobre el pasado y el presente y que para el colmo ofrece más (¿Nebot?) para el futuro.
Aparte de todo esto, en el nuevo spot beetleniano del Gobierno hay un detalle adicional, bastante incómodo. ¿Los publicistas pagaron derechos para utilizar la canción? ¿Y más aún, ¿pidieron permiso para modificar la obra original del artista? Porque dudo mucho que un grupo tan celoso de sus composiciones que no daban permiso a iTunes para ponerlo a la venta de forma digital, haya autorizado para que se cambie totalmente la letra, el sentido y la intención de una de sus obras más emblemáticas.
Como explicó alguna vez Paul McCartney: "Comencé con la idea de 'Hey Jules', comenzando con Julian, don't make it bad, take a sad song and make it better (no te lo tomes a mal, toma una canción triste y mejórala). Hey, trata de lidiar con esta terrible situación. Sabía que no iba a ser fácil para él. Siempre me sentí triste por los niños en los divorcios... Se me ocurrió la canción en ese momento y decidí continuarla. Lo cambié a 'Jude' porque pensé que sonaba mejor."
Comparen esto con la utilización política. No se justifica para nada, pero esta clase de piratería, es frecuente en la publicidad ecuatoriana. Recordemos que antes se ha utilizado con total impunidad música de Piero, León Gieco, José Luis Perales. Se han utilizado famosas cumbias, baladas, boleros, folcklore, rock. Recuerdo que uno de los casos que más indignación me ha causado, sucedió hace varios años cuando una constructora promocionaba un plan habitacional utilizado, "Elegy", un bellísimo tema que Ian Anderson de Jethro Tull había dedicado a la muerte de un integrante de la banda.
¡Viva la impunidad publicitaria! Y nos tratan de convencer que comprar un disco de un dólar es un acto criminal. Pero, ante esta piratería que altera las obras artísticas, quién dice algo. ¿Qué dicen las disqueras, los sayces, los iepis y los cantantes de reality que hacen campañas antipiratería? Me gustaría saberlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
Excelente. Muy bien dicho. Me parece que es muy fácil para alguien incapaz de 'crear' algo, arrebatar la obra de alguien más y meterle las manos como le da la gana. Cuando eres capaz de generar tus propias obras te das cuenta de la indiganción que puede causarte que alguien más se aproveche de ese modo de su trabajo.
Publicar un comentario en la entrada