Desde que la caída de Wall Street y de los mercados sutilmente se convirtió en crisis y luego en la mayor crisis de los últimos 25 años y luego en la antesala de la "muerte del capitalismo", la pregunta era: ¿por qué los medios no explican lo que está pasando?
Y no me refiero a todo el fenómeno de crisis, quizás demasiado complejo para que sea explicado en una nota de prensa o de TV. Bastaría con los hechos puntuales, pero ni eso.
Entre los últimos, ¿cómo en los Estados Unidos, la nación más fuerte del planeta, la democracia más perfecta, el capitalismo más desarrollado, se permitió un sistema piramidal como el de Bernard L. Madoff, que básicamente es el mismo que floreció en Machala de la mano del notario Cabrera solo que en dimensiones desproporcionadas? ¿Cómo es que es un grupo de economistas, no alguna institución oficial, declara que hay recesión en los Estados Unidos, pero con un año de retraso? ¿Por qué el presidente de "Lehmann Brothers", ganó $500 millones y los brokers y managers de Wall Street recibieron varios miles de millones de dólares en bonificaciones de Navidad, más dinero que todo el empleado en ayuda a África, y después no se les cae la cara de vergüenza al suplicar por dinero público?
Mientras, el gurú (para muchos locales) de los periodistas económicos, Alberto Padilla de CNN se burla del avión presidencial ecuatoriano y del anunció de no pago de la deuda externa, en realidad la prensa especializada no ha hecho nada por explicar, ¿en qué mundo y bajo que situación vivimos? ¿Por qué?
La respuesta está en un artículo lúcido como pocos, "Lo que no se dice de la crisis" de Rafael Poch, en La Vanguardia de Barcelona. La conclusión es que, bajo el dogma de la fe neoliberal, el periodismo económico sirvió para construir un nuevo "latín", un idioma para tratar los asuntos económicos y que solo los entendidos pudieran captar.
Reseña Poch: "A mediados de los ochenta la prensa adoptó el neoliberalismo como dogma de fe, sin la menor consideración critica". "De repente el informe bursátil se integró en las noticias con el mismo rango que el parte meteorológico". Junto con ello se adoptó un nuevo idioma. Ya no había trabajadores y empresarios, sino "agentes sociales". Un idioma en el que trabajadores y empleados se convertían en "recursos humanos", y donde al despido libre, los salarios basura y a la explotación, se les llamaba "desmantelar la rigidez del mercado de trabajo", o "flexibilidad del mercado de trabajo", o "aligerar los costes en recursos humanos".
Al mismo tiempo se hablaba de "economía real", lo que daba a entender que todos aquellos juegos malabares con acciones y valores eran algo irreal y ficticio. Este nuevo latín ha sido el vehículo de expresión de la religión neoliberal. Así es: no pueden explicarnos nada, porque están enredados en su propio latín. No solo es la economía la que está en crisis.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada